EMISIONES DE TRANSMILENIO SON POTENCIALMENTE GRAVES PARA LA SALUD DE LOS BOGOTANOS

24 May

Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, el sistema respiratorio no debe estar expuesto a más de 25 μg/m3 (microgramos por metro cúbico) de material particulado de tipo PM 2,5 pues los efectos adversos empiezan a ser perjudiciales para la salud. TransMilenio ha registrado 400 μg/m3.

*Este reportaje tiene una versión resumida en un Twitter Moment y en un post de Tumblr*

Foto: Semana Sostenible

Este sistema de buses articulados llamado TransMilenio, llegó a la ciudad en el año 2000, de manos del Alcalde Enrique Peñalosa, quien hoy es nuevamente Alcalde de la ciudad y es el principal sistema de transporte masivo de la capital colombiana.

Los buses de TransMilenio se movilizan con combustible Diésel y más de mil hacen parte de la primera flota que llegó al país al inicio del nuevo milenio. Esto significa que, además de movilizarse con este tipo de combustible, cuentan con el estándar más bajo del establecido por la Normativa Europea de Emisiones (vigente desde 1996 hasta el año 2000) y emiten cantidades abrumadoras de material particulado, contaminando permanentemente el aire de la ciudad y exponiendo a los millones de pasajeros del sistema TransMilenio a un deterioro considerable de su sistema respiratorio.

La mayoría de los buses de TransMilenio tienen el estándar Euro más bajo del mercado (I y II), por lo tanto, no cuentan con un sistema preventivo para minimizar la cantidad de emisiones de Material Particulado. Este Material Particulado –llamado PM por sus siglas en inglés- contiene grandes cantidades de Óxido de Nitrógeno y su tamaño es tan microscópico que es 10 veces más pequeño que un cabello humano.

Las partículas se dividen en PM 10, que son muy pequeñas con respecto al diámetro de un cabello, y PM 2,5, que son las más microscópicas y las que afectan en mayor medida la salud de quienes están expuestas a ellas.

La Organización Mundial de la Salud, OMS alerta que el cuerpo humano no debe estar expuesto a más de 25 μg/m3 de PM 2,5 pues las consecuencias para la salud pueden ser graves.

En Colombia, la resolución 2254 de 2017 emitida por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, estableció el estándar nacional de exposición máxima a PM 2,5 en 50 μg/m3 por 24 horas y 25 μg/m3 en un periodo anual. Esto quiere decir que si los niveles de PM 2,5 son mayores en un periodo de tiempo más corto, los efectos peligrosos para la salud de los ciudadanos aumentarán.

A pesar de que ser una de las capitales más grandes y pobladas del continente, Bogotá no cuenta con Metro y la gran mayoría de los ciudadanos se moviliza por medio de buses articulados, llamados así porque se articulan con un dispositivo tipo acordeón, de material blando, que une 2 vagones con capacidad para unos 40 pasajeros sentados y casi 100, de pie.

 

Así registramos la medición

Hicimos una prueba de medición de mayerial particulado y las cifras que registramos son aterradores: En la hora pico –como denominamos a la hora en que más ciudadanos se encuentran movilizándose en las calles de la ciudad- los buses están a reventar y el aire ya sufre por cuenta de los más de 2 mil articulados que se movilizan por toda la ciudad, además de los vehículos particulares y los buses tradicionales.

Me encuentro con Daniel Bernal, un ingeniero electrónico bogotano entusiasta de la calidad del aire y quien  construyó su propio de un sensor de Material Particulado para medir partículas de PM 2,5 de manera muy artesanal pero bastante acertada. La primera cifra que arroja el sensor ya es escandalosa: más de 103 μg/m3, duplicando el estándar nacional y sobrepasando cualquier límite del establecido por la OMS. Luego, medimos dentro de un bus: 99 μg/m3, nuevamente sobrepasando cualquier recomendación.

Avanzamos hasta una nueva estación, ubicada en un sector más despejado y con mayor ventilación. La medición reporta 120 μg/m3 mientras miles de almas, entre ellas las nuestras, se movilizan sin saber el veneno que está llegando a sus pulmones.

De nuevo nos subimos a un bus, casi desocupado y el sensor muestra 159 μg/m3. Con el ánimo en el piso, decidimos salir del sistema y medir la calidad del aire en medio de una de las vías con mayor movilización de vehículos particulares. Inmediatamente, el sensor registró una cifra que contrasta con cualquiera de las obtenidas en las mediciones anteriores: tan solo 10 μg/m3, lo que comprueba que la mayor exposición a Material Particulado está dentro del sistema TransMilenio.

El panorama es aterrador y la cosa se pone aún peor. El sensor de Daniel mide solamente un 40% de la cifra real que se obtendría con un medidor profesional de PM 2,5. Aún así, Bernal recuerda que en una mañana, a eso de las 10:00 en un articulado, su sensor artesanal llegó a registrar la escandalosa cifra de 450 μg/m3, mientras muchos se movilizaban tranquilamente sin saber que sus pulmones estaban siendo victimas de un envenenamiento atroz.

Las consecuencias de la contaminación por mala calidad del aire son preocupantes. Según el Departamento Nacional de Planeación, la entidad encargada de registrar todos los datos y cifras de la nación, en 2015, 1360 personas fueron asesinadas por delincuentes en Bogotá, un dato escabroso que representa la desigualdad y constante inseguridad que enfrentan los ciudadanos a diario. Sin embargo, la cifra no se compara con los 3219 muertos que, en el mismo año, fallecieron por cuenta de la contaminación del aire de la ciudad.

Un recorrido típico en TransMilenio, en un viaje redondo, dura aproximadamente 2 horas y media, con lo cual la dosis de contaminación que consumen los usuarios es escandalosa. Sin embargo, no se compara con las dosis que a diario, y por más de 8 horas, reciben los empleados del sistema que están constantemente expuestos a las emisiones de combustible, especialmente en las estaciones subterráneas en las que la cifra de Material Particulado puede llegar a triplicarse, causando incluso enfermedades tan graves como el cáncer de pulmón.

infografia

 

El fútbol es la vida

29 Jun

14 de noviembre de 2001: uno de los días más tristes de mi vida. Mientras Colombia goleaba a Paraguay 4 a 0 en el Defensores del Chaco de Asunción, en Montevideo Uruguay y Argentina empataban a un gol en una de las más vulgares noches que ha visto el deporte rey. Aquella noche ninguno de los 2 equipos del sur del continente quiso jugar fútbol.

No bastó la goleada a Paraguay en su propio terreno, no. El empate con Argentina clasificaba a los uruguayos al repechaje y Colombia volvería al país con el triunfo pero sin mundial. En el más horrendo plan, los argentinos guiñaron el ojo durante 90 minutos, se abrazaron al final con su rival y con cínicas sonrisas acabaron el sueño tricolor de regresar al torneo más importante del fútbol.

Aquella noche mi alma y mis ojos conocieron, por primera vez el llanto a causa del fútbol. Lloré, lloré mucho. Lloré sentada en el piso, le pegué al suelo con mis puños más fuertes que nunca, lloré con el llanto que suena, que ahoga, que produce la peor sensación en el pecho. Lloré con la bandera de Colombia hecha pañuelo, lloré tanto que ni mi mamá podía comprender lo que estaba pasando en mi. «No llore por maridadas» me dijo aquella noche.

Pasó aquel mundial, pasó otro y no estuvimos, de hecho pasó uno más y no, tampoco fuimos. Fueron 16 años de espera, de fracasos, de derrotas, de historias del pasado contadas con la añoranza de su grandeza. Momentos en los que me hacía la ciega, la que no quería ver ni escuchar nada sobre la Selección Colombia. Tal vez le huía al llanto de aquella noche de noviembre y no quería revivir los fantasmas de su recuerdo.

Pero el fútbol es la vida y la vida siempre nos da revanchas, siempre. La mía llegó ¡y de qué manera!

28 de junio de 2014: ninguna sensación se compara con la que produce el llanto de felicidad, de emoción, de alegría en su estado más puro. No hay sentimiento más bello. Nada es más hermoso. Bueno, si: parada de pecho, media vuelta, mirada en el arco, pelota en la izquierda sin siquiera rozar la delicada grama, tiro fulminante. El gol más hermoso que jamás habían visto mis ojos en 25 años.

13 años después de la noche en que lloré de tristeza, Colombia jugaba el paso a cuartos de final de la copa del mundo en el mítico Estadio Maracaná de Rio de Janeiro, uno de los templos más sagrados del deporte rey. ¿El rival? nada menos que Uruguay. El fútbol es la vida y la vida siempre nos da revanchas.

Con 25 años, yo, Angélica María Casallas Perea, fui testigo del momento más glorioso que jamás se haya escrito en la historia del fútbol colombiano. Por primera vez Colombia clasifica a cuartos de final en la copa del mundo y no de cualquier manera. Lo que mis ojos han visto es tal vez la mejor Selección Colombia de todos los tiempos, la que gana todos los partidos del mundial, la que golea, la que enamora a todo el mundo con su juego y hasta con su baile, la de James David Rodríguez Rubio.

El partido de ayer ha sido el más importante de mi vida y mi cuerpo lo supo desde que abrí los ojos. No había ganas de comer, los nervios se apoderaron de mi, las uñas sufrieron una que otra mordida, las manos sudaban y en el estómago se sentía el vacío que produce la ansiedad. Con el pitazo inicial el corazón parecía que se salía y más aún cuando, junto al resto del planeta Tierra, vi el surgir de la estrella más grande del fútbol colombiano: James Rodríguez. 2 goles suyos fueron suficientes para eliminar a Uruguay y pasar por la puerta grande a los cuartos de final de la copa del mundo. Colombia enloqueció y el mundo la aplaudió. El fútbol es la vida y la vida siempre nos da revanchas

Seré yo quien le cuente a mis hijos, nietos y todas las futuras generaciones con las que comparta, que vi jugar con mis propios ojos aquella selección de Pekerman, Juan Guillermo Cuadrado, a Pablo Armero, Zuñiga, Ramos, Ospina, Aguilar, Martínez, Teo, Ramos, Guarín, Quintero y todos los que hicieron parte de ese mundial que se jugó en Brasil en el 2014. Y claro, vi jugar al gran Falcao ¡ja! si él nos llevó a aquel mundial. Les mostraré fotos, periódicos y les hablaré de aquella tarde en la que el mundo se conmocionó y conoció la genialidad de James Rodríguez, el mejor 10 del planeta y quien ocupó maravillosamente el lugar que dejó el gran Pibe Valderrama a quien también conocí al final de su carrera de ensueño. Si, yo los vi jugar. Yo celebré aquella clasificación a cuartos de final. Ustedes no se imaginan cómo es Colombia unida en un sólo grito y por un solo sentimiento. Ese día las calles estaban inundadas de gente que gritaba a rabiar el nombre de su patria y ondeaba con más orgullo que nunca la bandera tricolor. Ese día los titulares de la prensa en todo el planeta tenían la palabra James en sus líneas.

Ya no será una historia ilustrada con fotografías y vídeos en blanco y negro. Hoy es un archivo de recuerdos inmensos que se quedaron en mi mente a partir de ayer y por el resto de mis días y que nunca me cansaré de contar y de revivir. Dios nos escogió a nosotros para que le contemos esta historia de ensueño a las futuras generaciones.

Gracias Selección Colombia por regalarme uno de los días más felices de mi vida. Gracias por regalarle al mundo ese juego maravilloso que nunca jamás olvidaré. Entonces, cuando en unos años su hijo le pregunte: papá o mamá ¿por qué me pusieron James David? usted le contará la historia más gloriosa que vivió el fútbol de Colombia.

La selección que quedó en la historia de Colombia para siempre

La selección que quedó en la historia de Colombia para siempre

El mejor jugador de la mejor selección Colombia de la historia

El mejor jugador de la mejor selección Colombia de la historia

Si tu quieres…

9 Jun

Si tu quieres, puedo cambiarte el mundo.
Si tu quieres, puedo decirlo todo, incluso gritarlo.
Si tu quieres, no hablaré ni diré nada. Mirare tu reflejo en la luna cada noche imaginando que eres aquel que extraña mis suspiros a tu lado.
Si tu quieres, nos perderemos en el mundo. Iremos hasta lo desconocido para conocernos mejor y sabremos quienes somos en realidad.
Si tu quieres, seré la persona que alegre tu tristeza y que despache tus recuerdos.
Si tu quieres, puedes decirme lo que sientes y abrir el corazón. Puedo escuchar tu voz en la noche, en el día, en la madrugada… a cualquier hora te escucharé.
Si tu quieres, encontraré las palabras y el momento perfecto para que te des cuenta que la vida es muy cota como para dejar escapar la felicidad por un pasado que ya no hace parte de tu vida… No. Ya no hace parte.
Si tu quieres… Pero yo también puedo encontrar la manera de que quieras.

Cuando callas

17 Mar

Neruda… qué se puede decir sobre Neruda. El que pudo escribir los versos más tristes una noche, el que la quiso y a veces ella lo quiso también.

A veces no estamos para sonreír ni para mostrar nuestra mejor actitud ante la vida. A veces no entendemos qué le pasa al mundo, qué pasa con nuestra vida o, simplemente, qué nos pasa interiormente.

Hay días en los que quisiéramos escondernos debajo de las cobijas de la cama y dejar la mente en blanco hasta que seamos capaces de enfrentar de nuevo el mundo y todas las complicaciones que nos trae.

Hoy es uno de esos días. No estoy para sonreír, no estoy para cantar, no estoy para bailar.

Hoy soy yo quien puede escribir los versos más tristes esta tarde, pensar en quien no tengo y sentir lo que he perdido, pero no, prefiero hacerle honor a tu silencio y hablar de tu ausencia.

Con estos versos de Neruda cualquiera queda encantado con el silencio.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

What a wonderful work

9 Feb

Hoy es 9 de febrero y en Colombia se celebra el día del periodista. El día de aquellos que con su trabajo se encargan de mostrarle el mundo a través de sus voces, pantallas, plumas o páginas a aquellos que se despiertan y quieren saber qué está pasando en el país y en el mundo.

Ser periodista no es fácil ¿qué tan fácil puede ser comunicarle al mundo una tragedia y no llorar mientras esta ocurre frente a los ojos de quien la está narrando? no, no es fácil. A veces las maravillas del mundo se ven escondidas por los horrores de la mano del hombre y son los periodistas quienes hacen el trabajo sucio: contarlas.

No es fácil. Y no es fácil ejercerlo en medio de un país como este, en el que ha llegado a ser delito estar en contra de las opiniones del poder. En el que entidades del Estado han aprovechado su estatus para perseguir a aquellos que se dedican a contar y analizar la realidad que nos ofrecen unos pocos que están en el poder.

No es fácil. No es fácil reconstruir la memoria de un país que se llena de recuerdos terribles a causa de unos pocos que quieren imponer sus ideas con bombas y asesinatos.

No es fácil alegrar las mañanas de aquellos que están apretados en un bus urbano o parados en un trancón pensando que van a llegar tarde a sus trabajos.

Nada de eso es fácil pero todo, todo se arregla, cuando alguien dedica 30 minutos del día para verte en un televisor mientras tiene una vida e infinidad de cosas por hacer. Todo tiene su recompensa cuando te escriben un «gracias por la nota que hiciste» cuando debería ser yo el que le agradezca la gentileza de verme a pesar de la infinidad de canales, programas y temas que pudo haber elegido.

Hoy recuerdo cuando estaba en el colegio y soñaba cómo iban a ser esos días en que no tendría que ir a clases de matemáticas o física sino hacer lo que realmente me gustaba. Hoy mis días ya no tienen química ni estadística. Hoy soy la mujer que he querido ser y aquella que en los pupitres del colegio imaginaba en 10 años.

Sólo tengo por decir: gracias. Gracias a Dios y a la vida por permitirme trabajar todos los días en lo que más amo hacer. Gracias a aquellos que siempre dedican el tiempo sagrado de sus actividades a verme a mi y a mis compañeros con todo lo que tenemos por contarles cada vez que nuestro programa sale al aire.

Hoy es día de decirle a todos cuántas maravillas dejamos de mostrar a diario y a veces olvidamos que existen. De eso se trata, periodistas. De mostrar el mínimo fragmento de la realidad horrorosa y compararlo con la majestuosidad de todo lo que hay a nuestro alrededor.

Feliz día del periodista, colegas.

Pa’ fuera telarañas

3 Feb

Pa’ fuera. Pa’ fuera todo aquello que no deja abrir el corazón ante la vida y ante la gente. Pa’ fuera el pasado, pa’ fuera el miedo y la cobardía.

Nada hay más valioso que expresar con sinceridad y transparencia aquello que nos causa tantas vueltas en la cama por las noches. Nada hay más transparente que mirar a los ojos y decir todo lo que a veces está amarrado a nuestra garganta, atado al miedo y al horroroso sentimiento de la incertidumbre.

Y por eso esta decidido: hoy voy a empezar a vivir la historia del tigre, esa es mucho mejor*

«Porque fue suficiente
Hablarle con los ojos desde allí
Si en ese mismo instante
Su vida era tranquila
Y feliz…»

Revolvió – Bebé

____________
*Recomiendo ver Life of Pi para entender de qué se trata este post.

Bonito

31 Ene

A veces la vida da tantas vueltas que no sabemos en qué curva nos va a dejar un día. A veces queremos y añoramos algo con tanto fervor que parece como si los días se empeñaran en pasar sin darnos razón de aquello que tanto queremos.

Y aunque no nos da razón de eso, cada día, cada despertar, es una oportunidad para ser feliz y atraer felicidad. Cada hora nos muestra algo por lo cual sonreír. Sea un pensamiento, una palabra, una persona, una actitud o hasta una canción que de pronto sonó para alegrarnos el momento.

Todos los días podemos atraer nuestros sueños con la buena energía de pensar que no están muy lejos. Dicen por ahí que la vida no es esperar que pase la tormenta, es aprender a bailar bajo la lluvia.

«…Bonita la paz, bonita la vida
bonito volver a nacer cada día
bonita la verdad cuando no suena a mentira
bonita la amistad, bonita la risa
bonita la gente cuando hay calidad
bonita la gente que no se arrepiente
que gana y que pierde, que habla y no miente…

Qué bonito que te va cuando te va bonito…»

Pasar y pasar…

29 Ene

¿Qué sería de nuestra vida sin ver las de los demás pasar y pasar? Nada.

La vida pasa como si estuviéramos detrás de un vidrio empañado, tratando de ver lo que hacen los demás mientras no nos tomamos ni siquiera el tiempo para limpiarlo y ver a través del cristal las cosas que importan.

Pasa el amor, pasa la gente, pasa el dinero, pasa el trabajo, pasan las experiencias, pasan la tristeza y también la alegría. Pasa la vida misma por delante mientras ni siquiera nos damos cuenta para dónde va porque seguimos detrás del mismo vidrio empañado.

Todo pasa. Pasan los días, pasan las noches. Pasan y pasan. Así pasa el tiempo mientras nuestra vida pasa….

¿Qué pasa? Nada. Cuando limpiamos el vidrio para ver a través de él es demasiado tarde. La vida, ya pasó.

Me gustas

27 Nov

Me gustas. Me gusta tu voz y tus ojos verdes. Me gusta cuando me hablas y cómo me hablas. Me gusta tu timidez y tu valentía.

Me gustas. Me gusta cuando me mandas un beso y cuando sonríes por verme. Me gusta cuando le hablas de mi a los demás y cuando piensas en mí, en silencio, imaginando cómo sería tu vida, nuestra vida, si estuviéramos juntos.

Me gustas. Me gusta tu persistencia y tu galanía evidente. Me gusta cuando sonríes por ignorarme.

Me gustas y eso me gusta.

Cómo nos cambia la vida

25 Nov

Bien lo cantaba el soldado William Giovanni Domínguez (q.e.p.d) cuando salió del cautiverio en el que lo tuvieron las Farc por tanto tiempo: «cómo nos cambia la vida, ayer era uno y hoy soy otro». Parece obvia la premisa, y es que a veces ni lo obvio podemos entender.

Hace mucho no escribía en el blog, tal vez porque aún no era la otra, la que trajo el hoy que llegó por fin, el hoy que tanto esperé que apareciera, el hoy que ahora me hace sentir como el fénix que vuela flamante desde las cenizas.

Puedo recordar exactamente lo que estaba haciendo hace un año en ese ayer que antes no quería recordar, y que ahora mi mente muestra como una reunión de sucesos que llenan lo que los humanos llamamos vida. Los humanos, que nos creemos inmortales y que a pesar de que sabemos que algún día llegará, no hablamos ni pensamos en la muerte, hasta que casi sentimos que la padecemos en vida.

Ayer era una y hoy soy otra. Ta vez soy como la de anteayer pero con la lección aprendida. Soy la de anteayer con el coraje que me enseñó el ayer y con la valentía que el hoy me exige a diario para sonreír, para levantarme y para vivir la vida y ser feliz.

Ayer le reclamaba a Dios por aquello que hoy le agradezco. Cómo nos cambia la vida, ayer el silencio me abrumaba y hoy es sólo otra excusa para dibujar una sonrisa y para dejar volar la imaginación. Y como vuela. Viaja hasta sitios a los que jamás pensó que podía llegar. Viaja hasta momentos a los que antes le huía con dolor y repulsión. Hoy no le reclamo a ella, a mi imaginación, por alejarse tanto. Hoy viajo con ella tomada de la mano hasta las estrellas, hasta el infinito, y cuando volvemos descansamos para salir de nuevo a volar.

Cómo nos cambia la vida, ayer el corazón latía para bombear sangre, hoy late para hacerme sentir viva y hasta disfrutar la vibra que produce su palpitar y el fuir de la sangre por mi cuello. Puedo quedarme quieta sintiéndolo y escuchándolo. Casi puede hablar y llamarme por mi nombre en las mañanas. Seguro es él quien me despierta con un «Angélica, es hora de respirar y ver el mundo de nuevo».

Hoy somos uno sólo: mi corazón y yo. Hablamos, reímos y hasta discutimos. Hoy él me abraza y me dice «te lo dije, ayer eras una y hoy ya eres otra». Cumplió su promesa y yo la mía.

Mañana volaremos los 3: la imaginación, mi corazón y yo. Seguro no seremos los mismos de hoy, tal vez ya seremos uno solo volando, sin tener que tomarnos de las manos. Así volveremos a decir «cómo nos cambia la vida, ayer era uno y hoy soy otro» y extenderemos las alas para explorar lo que está más allá del infinito.

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